Y el tema del nuevo rostro de la exministra lo dejo aquí porque hoy, entre las medidas que ha adoptado el nuevo Gobierno, el juicio contra Garzón, las tropelías de Iñaki Urdangarín, las declaraciones del expresidente del Gobierno Balear Jauma Matas en una cadena de televisión a un inteligente entrevistador que no recuerdo su nombre pero que le hizo largar todo lo que quiso para demostrarnos a los atónitos espectadores que la corrupción en las instituciones está “institucionalizada” a lo largo y ancho de nuestra geografía ibérica, no me resta más que decir que el asco se ha instalado en mis sentimientos y si antes me embargaba el escepticismo, la indiferencia y el desprecio hacia la clase política, ahora se viene a añadir el asco también. Un, asco mortal que me impide analizar las cosas con un mínimo de cordura.
Lo que contó Jauma Matas sobre los negocios del El Duque de Palma y la complacencia con que fueron recibidos los proyectos que presentaba, “sin ánimo de lucro” pero con un costo de millones de euros sin que tuviera que justificar tales cifras, ponen en evidencia la falta de rigor y la sinvergonzonería existente en las personas que dirigen nuestras instituciones, ponen en evidencia la burla y el desprecio hacia los ciudadanos que costean con su sacrificio y esfuerzos económicos la buena vida que disfrutan los privilegiados de este país.
Les confieso que mi simpatía y respeto hacia la Familia Real Española habían sido, hasta la fecha, inquebrantables y que siempre mis halagos hacia el buen hacer de nuestro Rey los he dejado patentes en no pocas ocasiones. Hoy, sin embargo, siento que algo de todos estos sentimientos se ha quebrado, hoy, me temo, que se me ha caído la venda de los ojos y sé que la Monarquía me sobra. Sobran las reverencias y los pomposos tratamientos, sobran el vasallaje y el servilismo, sobran los “chorizos” disfrazados de altezasreales, sobra todo eso que ha contribuido a hacernos a los españoles tan mentecatos y tan pelotas. Sobran las cadenas telelevisivas que entontecen a un pueblo cada vez más inculto porque la cultura, nuestros universitarios, sale en bandadas de este pobre país, allende nuestras fronteras, para poder tener una vida digna lejos de tanto desatino.


